viernes, 16 de octubre de 2026
El Legajo
México

El ayocote: la diversidad cultural y gastronómica del frijol gigante mexicano

El ayocote, un frijol de gran tamaño y colores variados, destaca en la cocina tradicional mexicana bajo múltiples nombres regionales.

Redacción El Legajo
Foto: eleconomista.com.mx

El ayocote, una variedad de frijol de gran tamaño que puede superar los dos centímetros de longitud, representa uno de los tesoros más diversos de la biodiversidad agrícola en México. Durante este mes de septiembre de 2026, productores de diversas zonas rurales continúan cosechando este grano, caracterizado por sus tonalidades moradas, rojas, cafés o pintas, los cuales forman parte esencial de la dieta en diversas comunidades del país.

La particularidad de este frijol no reside únicamente en sus dimensiones físicas, sino en la riqueza lingüística que lo rodea. Dependiendo de la región geográfica, el ayocote es conocido bajo nombres completamente distintos, lo que refleja la herencia cultural de cada entidad. En algunas regiones del centro del país se le identifica por su nombre náhuatl, mientras que en otros estados su denominación varía drásticamente según las tradiciones locales y los dialectos prevalecientes.

Desde el punto de vista agronómico, esta leguminosa se adapta a diversos climas, siendo valorada por su textura cremosa y sabor distintivo al ser cocinado. A diferencia de las variedades comunes de frijol, el ayocote requiere tiempos de cocción específicos y es frecuentemente utilizado en guisos tradicionales, moles y sopas. Su presencia en los mercados locales durante la temporada de cosecha es un recordatorio de la importancia de preservar las variedades nativas frente a la estandarización de cultivos.

La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural ha señalado en diversos foros la relevancia de catalogar estas variedades para fortalecer la soberanía alimentaria. Aunque no existen cifras oficiales centralizadas sobre su producción anual, los productores locales reportan un consumo constante en los mercados de abasto. La labor de las familias campesinas es fundamental para mantener viva esta semilla, la cual se ha transmitido de generación en generación como un pilar de la cocina mexicana.

En la actualidad, diversos grupos académicos y defensores de la agrobiodiversidad trabajan en la documentación de estas variantes regionales. El objetivo es proteger el germoplasma del ayocote ante las presiones del cambio climático y promover su valor nutricional en la dieta nacional. El ayocote persiste hoy como un símbolo de identidad que trasciende fronteras estatales, uniendo a México a través de sus sabores y su inigualable diversidad.

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